Sabemos que en ocasiones algunos comuneros hacen obras en los inmuebles sin que la comunidad lo autorice y ello a veces lleva a un problema si pasa mucho tiempo y la comunidad no ha hecho nada para quejarse de ello y de repente quiere que el comunero deshaga lo mal hecho.

Por ello, ¿Que es el consentimiento tácito a las obras inconsentidas en una comunidad?

 

En materia de obras inconsentidas y reclamaciones de la comunidad frente a comuneros, estos suelen alegar dos tipos de cuestiones, generalmente acumulativas, a saber: que existe abuso de derecho porque otros comuneros también han hecho obras inconsentidas y no se les ha demandado, y también que la comunidad sabía de la existencia de la obra y nada antes se le había

comunicado.

 

Pues bien, sobre el tema del abuso del derecho el propio Tribunal Supremo apunta en la sentencia de fecha 13 de marzo de 2013 que en cuanto al abuso de derecho estas obras de otros comuneros deben ser de la entidad suficiente como para entender que exigen de la comunidad una actuación de demolición, y hay que valorar si la realizada que es objeto del acuerdo de demolición la tiene.

 

Pero la clave de estudio de la sentencia del TS de fecha 13 de marzo de 2013 la tiene el debate sobre el consentimiento tácito para valorar si la comunidad conocía de forma exacta de la existencia de la obra y que la consintió durante largo tiempo.

 

Pues bien, sobre ello el TS destaca que el consentimiento que debe ser otorgado para considerar lícitamente realizadas obras que afectan a elementos comunes en edificios sometidos al régimen de propiedad horizontal puede ser tácito. No obstante el conocimiento no equivale a consentimiento como exteriorización de una voluntad, ni el silencio supone una declaración genérica en la que se pueda encontrar justificación para no obtener los consentimientos legalmente exigidos.

 

En definitiva, con valor de doctrina jurisprudencial, se ha declarado por el TS que ha de estarse a los hechos concretos para decidir si el silencio cabe ser apreciado como consentimiento tácito o manifestación de una determinada voluntad. De este modo, la resolución del conflicto radica en determinar bajo qué condiciones debe interpretarse el silencio como una tácita manifestación de ese consentimiento. Por ello deben valorarse las relaciones preexistentes entre las partes, la conducta o comportamiento de estas y las circunstancias que preceden y acompañan al silencio susceptible de ser interpretado como asentimiento (SSTS de 23 de octubre de 2008 [RC n. º 1332/2003] y 5 de noviembre de 2008 [RC n. º 1971/2003] 26 de noviembre de 2010 [RC n. º 2401/2005]).

 

En el caso en cuestión la sentencia de la AP declaró existente un consentimiento expreso de la comunidad, que no tácito, a la existencia de las obras ya que señala que “No puede aceptarse que la Comunidad ignorase la trascendencia de las obras, pues como consta en el Acta referida, la Comunidad designó un aparejador que revisó las obras, examinó la licencia y el proyecto y concluyó que las obras ejecutadas diferían escasamente de las concedidas en la licencia y que podrían legalizarse y que no existía riesgo para la seguridad del edificio, lo que nos lleva a entender que la Comunidad decidió con conocimiento de causa y con el asesoramiento técnico especializado conveniente.”

 

Es decir, que estaba al corriente de las mismas y nada dijo y es más tarde cuando en otra junta las cuestiona y plantea la acción de demolición cuando desde su inicio debió adoptar las medidas de paralización.

 

 

Fuente de la información:

Manuel Damián Alvarez García.

Presidente de la Audiencia Provincial de Sevilla